lunes, 22 de diciembre de 2008

Conecta con la Tierra


Este es uno de los problemas más prevalecientes del hombre moderno:
toda la humanidad está sufriendo de falta de arraigo. Cuando tomes
conciencia de ello sentirás siempre una flojedad en las piernas,
incertidumbre, porque las piernas son en realidad las raíces del
hombre. A través de las piernas el hombre arraiga en la tierra.

Una vez entiendes el problema directamente, se está en vías de
resolverlo. Entonces tienes que hacer dos o tres cosas.

Cuándo: Cada mañana

Primer paso: desplaza tu peso
Ponte de pie, separándolos unos veinte centímetros y cierra los
ojos
. Pon luego todo tu peso en el pie derecho, como si estuvieras
apoyado sólo en él; el izquierdo se libera. Siéntelo y cambia
luego al pie izquierdo: todo tu peso se apoya en el pie izquierdo, y
libera el pie derecho completamente, como si no tuviera nada que ver.
Está ahí, en la tierra, pero no tiene peso.

Haz esto cuatro o cinco veces, siente este cambio de energía, percibe
cómo te sientes.

Procura estar luego justamente en el medio, ni a la derecha ni a la
izquierda, sino en el medio. Precisamente en la mitad, sin hacer
énfasis, cincuenta y cincuenta. Este sentimiento cincuenta y
cincuenta te dará más arraigo en la tierra.

Segundo paso: corre y respira!
Si estás cerca del mar, ve cada mañana a la playa y corre sobre la
arena. Si estás cerca del mar corre a donde sea, descalzo, sin
zapatos, sobre la tierra desnuda, a fin de que haya contacto entre tus
pies y la tierra. Al cabo de pocas semanas empezarás a sentir una
gran fuerza y energía en tus piernas.

Empieza también a respirar más profundamente. Con una
respiración superficial uno empieza a sentirse desarraigado. La
respiración debe penetrar hasta las raíces de tu ser, y las
raíces se encuentran en tu centro sexual; entonces hay un masaje
continuo del centro sexual a través de la respiración. Entonces te
sientes arraigado.

De otra forma, si tu respiración es superficial y nunca alcanza el
centro sexual, se produce una brecha que te hace sentir confuso, en la
incertidumbre, ignorante de quién eres o a dónde vas, simplemente
a la deriva. Entonces te volverás opaco, sin vida, porque,
¿cómo se puede vivir sin propósito? ¿Y cómo puede haber
propósito si no estás arraigado en tu propia energía?

Por tanto, lo primero: Arráigate en la tierra que es la madre de
todos.
Luego arráigate en el centro sexual que es el padre de todos.
Entonces te encontrarás totalmente a gusto, centrado y arraigado.

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