
Si eres sensible, la ropa no es solamente algo que cubre tu cuerpo, sino algo que expresa tu individualidad, algo que expresa tu gusto, tu cultura, tu ser.
Todo lo que haces debería ser una expresión de ti mismo; debería llevar tu firma. Entonces la vida se vuelve una continua celebración.
Incluso si te enfermas y estás en la cama, harás de estos momentos, momentos de belleza y alegría, momentos de relajación y reposo, momentos de meditación, momentos para escuchar música o poesía.
No hay necesidad de sentirte triste porque estés enfermo. Deberías estar contento de que todo el mundo esté en la oficina y tú en la cama como un rey. relajado. Alguien te prepara un té. el samovar entona una canción, un amigo se ha ofrecido a venir y tocar la flauta para ti...
Estas cosas son más importantes que cualquier medicina.
Cuando estés enfermo, avisa al doctor. Pero más importante, avisa a aquellos que te aman, porque no existe medicina más importante que el amor. Llama a aquellos que pueden crear belleza, música, poesía a tu alrededor, porque no hay nada que cure más que un estado de celebración.
La medicina es el tratamiento de menor categoría. Pero parece ser que hemos olvidado todo, así que tenemos que depender de la medicina y estar malhumorados y tristes, ¡como si te estuvieras perdiendo la alegría que pudiera haber en la oficina! En la oficina te sentías infeliz; simplemente tienes un día libre y te aferras también a la pena; no te dejas ir.
Haz todas las cosas creativamente, saca lo mejor de lo peor, a eso es lo que llamo el "arte".
Y si un hombre ha vivido su vida entera haciendo de cada momento y de cada fase una belleza, un amor, una alegría, su muerte va a ser naturalmente la cumbre suprema de todo el esfuerzo de su vida.
Los últimos retoques... su muerte no va a ser desagradable como la que ocurre ordinariamente cada día a todo el mundo. Si la muerte es repugnante, significa que toda tu vida ha sido un desperdicio. La muerte debería ser una aceptación llena de paz, una entrada amorosa en lo desconocido, un adiós alegre a los viejos amigos, al viejo mundo. No debería haber ninguna tragedia en ella.
Un Maestro zen, Lin Chin se moría. Miles de discípulos se habían reunido para escuchar su última charla, pero Lin Chin estaba acostado: alegre, sonriente, sin decir una palabra. Viendo que iba a morirse y no iba a decir ni una sola palabra, alguien recordó a Lin Chin, un viejo amigo, un Maestro por derecho propio...
No era discípulo de Lin Chin. Es por esto que pudo decirlo; "Lin Chin, ¿te has olvidado de que tienes que pronunciar tus últimas palabras? Siempre he dicho que tu memoria te fallaba. Te estás muriendo... ¿Te has olvidado?" Lin Chin dijo, "Escucha simplemente". Y en el tejado dos ardillas estaban corriendo, chillando. Dijo; "¡Qué hermoso!" y murió.
Por un momento, cuando dijo; "Simplemente escucha..." hubo un silencio absoluto. Todo el mundo pensó que iba a decir algo grandioso, pero sólo dos ardillas peleándose, chillando, corriendo por el tejado... y sonrió y murió. En realidad había dado su último mensaje: no hagas de las cosas algo grande o pequeño, trivial o importante. Todo es importante. En este momento la muerte» de Lin Chin es tan importante como las dos ardillas corriendo por el tejado, no hay diferencia. En la existencia todo es lo mismo. Esta fue toda su filosofía, la enseñanza de toda su vida: no hay nada que sea grandioso y no hay nada que sea pequeño. Todo depende de ti, lo que hagas de ello.
Empieza con la meditación y las cosas empezarán a crecer en ti: silencio, serenidad, dicha, sensibilidad. y todo lo que surja de la meditación, trata de llevarlo a la vida. Compártelo, porque aquello que se comparte crece rápido.
Y cuando hayas alcanzado el punto de la muerte, sabrás que la muerte no existe. Puedes decir adiós, no hay necesidad de ninguna lágrima de tristeza. Quizás lágrimas de alegría, pero no de tristeza.
Pero tienes que comenzar siendo inocente.
Así que primero, tira toda la basura que estás acarreando. Y todo el mundo está cargando con tanta basura y uno se pregunta, ¿para qué? Simplemente porque la gente te ha contado que estas son grandes ideas, principios...
No has sido inteligente contigo mismo.
Sé inteligente contigo mismo.
La vida es muy simple, es una alegre danza. Y toda la Tierra puede estar llena de alegría y danza, pero hay gente que ha basado sus intereses en el hecho de que nadie pueda disfrutar la vida, de que nadie deba sonreír, de que nadie deba reír, en que la vida es un pecado, un castigo. ¿Cómo puedes disfrutar en una atmósfera así, donde continuamente se te ha dicho que la vida es un castigo, que estás sufriendo porque has cometido errores y es una especie de cárcel donde has sido condenado a sufrir?
Te digo que la vida no es una cárcel, no es un castigo. Es una recompensa y es dada sólo a aquellos que se la han ganado, a aquellos que se la merecen. Ahora tienes el derecho de disfrutar. Sería un pecado si no disfrutas.
Irías en contra de la existencia si no la embelleces, si la dejas simplemente como la encontraste.
No, déjala un poco más feliz, más hermosa, más fragante.
Osho
Vida Amor y Risa
Todo lo que haces debería ser una expresión de ti mismo; debería llevar tu firma. Entonces la vida se vuelve una continua celebración.
Incluso si te enfermas y estás en la cama, harás de estos momentos, momentos de belleza y alegría, momentos de relajación y reposo, momentos de meditación, momentos para escuchar música o poesía.
No hay necesidad de sentirte triste porque estés enfermo. Deberías estar contento de que todo el mundo esté en la oficina y tú en la cama como un rey. relajado. Alguien te prepara un té. el samovar entona una canción, un amigo se ha ofrecido a venir y tocar la flauta para ti...
Estas cosas son más importantes que cualquier medicina.
Cuando estés enfermo, avisa al doctor. Pero más importante, avisa a aquellos que te aman, porque no existe medicina más importante que el amor. Llama a aquellos que pueden crear belleza, música, poesía a tu alrededor, porque no hay nada que cure más que un estado de celebración.
La medicina es el tratamiento de menor categoría. Pero parece ser que hemos olvidado todo, así que tenemos que depender de la medicina y estar malhumorados y tristes, ¡como si te estuvieras perdiendo la alegría que pudiera haber en la oficina! En la oficina te sentías infeliz; simplemente tienes un día libre y te aferras también a la pena; no te dejas ir.
Haz todas las cosas creativamente, saca lo mejor de lo peor, a eso es lo que llamo el "arte".
Y si un hombre ha vivido su vida entera haciendo de cada momento y de cada fase una belleza, un amor, una alegría, su muerte va a ser naturalmente la cumbre suprema de todo el esfuerzo de su vida.
Los últimos retoques... su muerte no va a ser desagradable como la que ocurre ordinariamente cada día a todo el mundo. Si la muerte es repugnante, significa que toda tu vida ha sido un desperdicio. La muerte debería ser una aceptación llena de paz, una entrada amorosa en lo desconocido, un adiós alegre a los viejos amigos, al viejo mundo. No debería haber ninguna tragedia en ella.
Un Maestro zen, Lin Chin se moría. Miles de discípulos se habían reunido para escuchar su última charla, pero Lin Chin estaba acostado: alegre, sonriente, sin decir una palabra. Viendo que iba a morirse y no iba a decir ni una sola palabra, alguien recordó a Lin Chin, un viejo amigo, un Maestro por derecho propio...
No era discípulo de Lin Chin. Es por esto que pudo decirlo; "Lin Chin, ¿te has olvidado de que tienes que pronunciar tus últimas palabras? Siempre he dicho que tu memoria te fallaba. Te estás muriendo... ¿Te has olvidado?" Lin Chin dijo, "Escucha simplemente". Y en el tejado dos ardillas estaban corriendo, chillando. Dijo; "¡Qué hermoso!" y murió.
Por un momento, cuando dijo; "Simplemente escucha..." hubo un silencio absoluto. Todo el mundo pensó que iba a decir algo grandioso, pero sólo dos ardillas peleándose, chillando, corriendo por el tejado... y sonrió y murió. En realidad había dado su último mensaje: no hagas de las cosas algo grande o pequeño, trivial o importante. Todo es importante. En este momento la muerte» de Lin Chin es tan importante como las dos ardillas corriendo por el tejado, no hay diferencia. En la existencia todo es lo mismo. Esta fue toda su filosofía, la enseñanza de toda su vida: no hay nada que sea grandioso y no hay nada que sea pequeño. Todo depende de ti, lo que hagas de ello.
Empieza con la meditación y las cosas empezarán a crecer en ti: silencio, serenidad, dicha, sensibilidad. y todo lo que surja de la meditación, trata de llevarlo a la vida. Compártelo, porque aquello que se comparte crece rápido.
Y cuando hayas alcanzado el punto de la muerte, sabrás que la muerte no existe. Puedes decir adiós, no hay necesidad de ninguna lágrima de tristeza. Quizás lágrimas de alegría, pero no de tristeza.
Pero tienes que comenzar siendo inocente.
Así que primero, tira toda la basura que estás acarreando. Y todo el mundo está cargando con tanta basura y uno se pregunta, ¿para qué? Simplemente porque la gente te ha contado que estas son grandes ideas, principios...
No has sido inteligente contigo mismo.
Sé inteligente contigo mismo.
La vida es muy simple, es una alegre danza. Y toda la Tierra puede estar llena de alegría y danza, pero hay gente que ha basado sus intereses en el hecho de que nadie pueda disfrutar la vida, de que nadie deba sonreír, de que nadie deba reír, en que la vida es un pecado, un castigo. ¿Cómo puedes disfrutar en una atmósfera así, donde continuamente se te ha dicho que la vida es un castigo, que estás sufriendo porque has cometido errores y es una especie de cárcel donde has sido condenado a sufrir?
Te digo que la vida no es una cárcel, no es un castigo. Es una recompensa y es dada sólo a aquellos que se la han ganado, a aquellos que se la merecen. Ahora tienes el derecho de disfrutar. Sería un pecado si no disfrutas.
Irías en contra de la existencia si no la embelleces, si la dejas simplemente como la encontraste.
No, déjala un poco más feliz, más hermosa, más fragante.
Osho
Vida Amor y Risa
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