sábado, 31 de enero de 2009

Respeta tu inteligencia....Respeta tu Humanidad



Recuerda, tú no eres un loro, eres un hombre. Respeta tu humanidad, respeta la inteligencia que te ha sido dada. Respeta el don de Dios y agudízala, crece en ella, permítele que llegue a un punto óptimo.

Si puedes encontrar a un hombre que te ayude a agudizar tú inteligencia, que la respete, que quiera que la hagas crecer al máximo de modo que te vuelvas radiante de inteligencia, entonces has encontrado a un maestro.
Ese es el único requisito que tiene que cumplir un maestro real. Y ese es el único criterio por el que puedes saber si has llegado a un maestro real o no.
Y es muy simple, es muy obvio cuando te encuentras con una persona que te ayuda a agudizar tu conciencia, a ir más allá de la mediocridad que la sociedad te ha impuesto.
Abandona tu yo mediocre. Dentro de ti hay una fuente de gran inteligencia, de inteligencia divina.
Deja de tejer una red a tu alrededor, revienta tu jaula como un león, y sal....
Derrítete en esta búsqueda: arriesga tu vida y tu alma en el camino de la sinceridad...
Tienes que recordar una sola cosa: sé auténtico, sé sincero contigo mismo. Declara tu verdad a cualquier costo. Aun si la vida esta en riesgo, arriésgala, ya que la verdad es mucho más valiosa que cualquier cosa porque la verdad es la verdadera vida. Arriésgalo todo, ¡sé auténtico! Cualquier cosa que seas... ¡mantente firme en ello! No permitas que nadie te manipule, no permitas que nadie te esclavice. Y derrítete en esta búsqueda... y permite que el ego se derrita.
Te has convertido en un cubo de hielo, deja que ese cubo de hielo se derrita. Y cuando se ha derretido, empieza a fluir, se vuelve vivo y dinámico.
Derrítete en esta búsqueda: arriesga tu vida y tu alma en el camino de la sinceridad; esfuérzate por pasar de la nada al ser, y emborráchate con el vino de Dios.
Has estado bebiendo muchos tipos de vino de este mundo, de dinero, poder, fama: son todos venenos. Pero hay un vino... el vino de Dios, el vino del amor, el vino del estado meditativo, el vino que se derrama en tu corazón desde el más allá. Vuélvete disponible para él.
¿Y cómo te vuelves disponible? Siendo abierto. Y sólo una persona auténtica puede ser abierta. La persona que no es auténtica, que no es fiel a sí misma, que simula ser alguien que no es, no puede ser abierta. Esa persona es una mentira y tiene que esconder la mentira de muchas maneras.
Sólo una persona veraz puede ser abierta ya que no tiene nada que esconder, no tienen nada que proteger. Toda su periferia, toda su circunferencia está abierta a la existencia; trescientos sesenta grados de circunferencia están abiertos a la existencia. Se pone en contacto con la existencia en todas direcciones. Está disponible para la realidad, totalmente disponible.
Las personas que viven una mentira no pueden estar totalmente disponibles. Siempre tienen miedo de que los atrapen mintiendo. Tienen que protegerse, tienen que crear una armadura alrededor de sí. Sólo están abiertos en pequeñas cosas... quizás es sólo el ojo de la cerradura por el que miran el mundo y a través del cual el mundo entra en ellos. Pero no puede ser un mundo muy amplio. A través del ojo de una cerradura el sol no puede entrar mucho, los vientos no pueden entrar, las lluvias no pueden entrar. Y tú te estás escondiendo detrás del ojo de la cerradura y mirando por ella: cualquier cosa que percibas será muy parcial. Y todos afirman que su visión parcial es la verdad.
Revienta esa jaula y sal. Y eso sólo es posible si te respetas, si sientes la dignidad de estar aquí. Si sientes que Dios te ha creado como ser único. Nunca ha creado a nadie igual a ti y nunca creará a nadie igual a ti. Eres único, incomparable. Siente este don, esta gracia, y respétate.
El hombre que se respeta es auténtico. No puede transigir, preferiría morir pero mantenerse firme en su verdad. Y ese es el precio que Dios pide. Arriesga todo lo que tengas. . . porque no tienes nada, sólo piensas que tienes. En realidad eres una nada.

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